Orientación vocacional

 

 

 

 

    Pensando el futuro…

 

    Pensamos en la Orientación Vocacional como un proceso, porque creemos que es una decisión que tiene que ser elaborada teniendo en cuenta múltiples factores, en la cual solo hay un protagonista; la elección.

 

    En el elegir, se implican las expectativas que se generan sobre quien elige, tanto de sus padres y familiares como del modelo social al que pertenece; sin excluir por supuesto lo que él espera de sí mismo.

 

    A veces se elige para salir de un lugar, para compensar las falencias de otros (como los padres) o para posicionarse en un lugar diferente.

 

    En las expectativas sociales generales en nuestro medio, pareciera que la única salida es la puerta de la universidad o seguir la tradición identificatoria con los padres o continuar con la empresa familiar como un legado que no puede ser rechazado así como antiguamente en las monarquías no existía decisión personal sino la asignación divina, el primogénito es rey y quien lo sigue jefe del ejército para conquistar el mundo. Nuestra sociedad, teóricamente distante de ésto, en ocasiones interpone deseos, expectativas, frustraciones que enturbian el camino hacia una elección.

 

    Imaginar que en el proceso de la adolescencia, donde aún están elaborando los duelos: por los padres, el cuerpo y el rol de la identidad de la infancia, puedan  tener la capacidad para ver con claridad la cristalización de una profesión cuando aún no se ha logrado una identidad personal, parece un imposible.

El elegir una vocación en esas circunstancias se transforma en una utopía.

 

    Elegir es un proceso de pérdida, elijo algo y debo renunciar a lo demás, si además ésto lo ponemos en términos definitivos (una carrera para toda la vida) se genera aún más ansiedad acompañada de más temor a fallar, lo que dificulta el proceso, generando muchas veces sentirse implicado y elegir para cumplir con la expectativa social, familiar y personal a la que se le suma el temor a fracasar.

 

    También quien está en esta posición de “tener” que elegir  se encuentra con una presión más, la del medio, tener que responder a la salida laboral y no a la vocación. En el proceso de Orientación Vocacional, además de todos estos factores se deben conjugar deseos, gustos y habilidades (uno puede querer ser cantante de ópera, o tener el gusto sobre ésto pero no tener la voz, sin embargo puede mantenerse cerca de ésto que le gusta). Ampliar el espectro de las opciones hacia oficios y profesiones no tradicionales quizás los acerca a un equilibrio entre deseo y habilidades. Ahí es donde en ocasiones sin quererlo los adultos generamos conflicto al transmitir nuestra preocupación “por la posible salida laboral”

 

    Para poder elegir debemos tolerar la frustración a algunas expectativas (propias o de los otros), vérselas con la confusión y la incertidumbre así como elaborar las pérdidas.

   

    Hay que tener en cuenta el momento del desarrollo (la adolescencia), el momento familiar-personal, el momento histórico (la salida de la secundaria que conlleva la pérdida de compañeros y profesores “guías”) y la madurez para poder tolerar una elección diferente.

 

    No todo Proceso de Orientación Vocacional termina con la elección de una carrera, a veces un proceso de Orientación Vocacional exitoso finaliza con la decisión de trabajar primero sobre aquello que impide elegir y tomar los tiempos necesarios para que esa elección se transforme en satisfactoria.

 

Lic. Margarita Palópoli

Lic. Mariela Salas Coronel

011 155 837 3608

 

 

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